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INDUSTRIA TABAQUERA: VECTORES DE ENFERMEDAD
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Rev Esp Pediatr 2004;60:127-140. |
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El tabaco como enfermedad parasitaría. El tabaco es causa de muerte prematura. El instinto de supervivencia (beneficios económicos) de la industria tabaquera le lleva a buscar nuevos clientes. |
Tabaco y pobreza: un círculo vicioso. |
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VECTORES DE ENFERMEDAD. LAS INDUSTRIAS TABAQUERAS (1, 10, 26-30) Las enfermedades provocadas por el tabaco pueden ser consideradas del mismo modo que muchas enfermedades tropicales. Sabemos que por ejemplo el Plasmodium falciparum de la malaria, necesita un mosquito transmisor que además suele crecer en terrenos “pantanosos”. Los programas de lucha integral contra estas enfermedades para ser idóneos y eficaces, no pueden excluir medidas que reduzcan o eliminen al vector transmisor. De caso contrario estarían condenados al fracaso (26,27). |
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| El plasmodium: factor etiológico o causal de la malaria. | Mosquito transmisor. Necesario Para provocar la enfermedad. Las mejores intervenciones sanitarias para controlar la malaría pasan por eliminar el mosquito transmisor. | La enfermedad. La malaria provoca varios millones de muertes al año. La clave de éxito en los países que la han controlado ha sido actuar sobre el mosquito que la transmite. ES NECESARIO ELIMINAR O CONTROLAR A LOS MOSQUITOS TRANSMISORES DE ENFERMEDADES PARASITARIAS. | ||
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| El tabaco se ha cultivado desde hace miles de años. | Las principales compañías tabacaleras del mundo. En la web de la OMS disponibles. | 4.000.000 millones d personas mueren al año por enfermedades provocadas por el tabaco. | ||
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El tabaco necesita un “vector de enfermedad o mosquito transmisor” capaz de extender la epidemia del tabaquismo por el planeta. Este “mosquito transmisor” es la industria tabacalera. Habitualmente estos “vectores empresariales” son entidades legales que negocian públicamente en bancos, bolsas de valores..., y como los mosquitos transmisores crecen y se mueven en terrenos muy “pantanosos”. Conocer su comportamiento dota a la salud pública de herramientas muy eficaces para disminuir los costes de sufrimiento humano provocados por el tabaco (28,29). Aunque en su estructura “biológica” son diferentes los vectores empresariales de los que transmiten la malaria, el deseo de sobrevivir y desarrollarse es el mismo, siendo en las industrias tabacaleras sinónimo de beneficios económicos. Su éxito financiero radica en parte en la capacidad de vender un producto de fabricación barata con un margen de beneficios enorme. Además frente al ambiente de competitividad que se quiere describir, en la mayoría de los países del mundo las ventas de cigarrillos están controladas por un máximo de dos compañías. De forma astuta e inteligente derivan a los gobiernos y a las familias para que asuman los gastos generados por su consumo (Tablas II y III) (1-10). La necesidad de multiplicarse y reproducirse condiciona a estos “vectores empresariales o mosquitos transmisores” la resistencia innata para oponerse a cualquier medida de salud pública que pueda tener efectos adversos en su negocio. Considerar la industria del tabaco como vector de enfermedad (parásito transmisor) de las enfermedades provocadas por el tabaco (germen) ayuda a determinar el tipo de acciones que podemos emprender para luchar contra la epidemia del tabaquismo. Si queremos avanzar en la lucha contra el tabaco, tenemos que ocuparnos seriamente del vector de la enfermedad: la industria tabaquera (5,15,29,30).
¿PODEMOS CONFIAR EN LA INDUSTRIA TABAQUERA? (2, 6, 10, 14, 31,32) La publicación de millones de páginas de documentos internos de las tabacaleras por los juicios en los EEUU ha revelado lo que realmente ocurre dentro de la gran industria tabacalera, especialmente en las grandes multinacionales Philip Morris y British American Tobacco (BAT). Las tabacaleras llevan decenios realizando declaraciones engañosas y evasivas concernientes al consumo de tabaco. La industria tabacalera está en un “juego de suma cero” con la salud pública: cada fumador que deja de fumar es un cliente perdido. Necesita reponer a sus clientes entre los más jóvenes, y aunque como insiste Altadis (Fortuna, Ducados...) en su página web que el objeto de su publicidad “tiene por objeto orientar la elección de personas adultas...” (http://www.altadis.com/es/negocio/cigarrillosysalud.html), son muchísimos los ejemplos de vínculos que atraen a los más jóvenes. La realidad es que la industria tabacalera no ha cambiado en absoluto, sólo ha mejorado su maquinaria de relaciones públicas. Continúa promocionando enérgicamente el consumo de tabaco en todos los rincones del globo. Si la historia nos ha enseñado algo acerca de la industria tabacalera, es que sólo cambiará por las acciones coordinadas y mantenidas de una sociedad conocedora de sus acciones punibles y defensora de su derecho a la salud. El Convenio Marco de Naciones Unidas nace con la intención de ser ese vehículo para el cambio. Son muchas las estrategias desarrolladas por la industria tabaquera para derribar los sistemas de salud pública recurriendo a una combinación de sobornos, anticipación, alianzas, chantajes, grupos “tapaderas” y tráfico de influencias para defender sin tregua sus intereses económicos (Tabla IV)(10). Volver a página principal de tabaco
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