Los factores genéticos y constitucionales son muy
importantes para nuestro estudio. Una forma fácil de trabajar, y con
datos muy valiosos son los árboles genealógicos. Para ello tu
colaboración es fundamental.
¿Te has fijado en la
forma de los árboles? En un árbol frondoso, de un solo tronco se
desprenden muchas ramas de las que, a su vez, salen más ramas. Pues así
como un árbol crece cada día y en cada temporada obtiene nuevas ramas y
hojas y frutos, así tu familia ha crecido a lo largo del tiempo. Cada
vez que tus papás o tus tíos o algún otro pariente tiene hijos, se
ramifica el árbol de tu familia y se hace más grande y más grande y más
grande...
Usando esta
comparación entre los árboles y las familias se inventaron los árboles
genealógicos, que son la historia del crecimiento de las familias
acomodada en un dibujo con forma de árbol.
Hay varias maneras
de diseñar tu propio árbol genealógico. En una de ellas debes ubicarte
en el tronco, tus papás son las primeras ramas y tus abuelos las ramas
que salen de las ramas-papás.
Los papás de tus
abuelos saldrán, entonces, de las ramas-abuelos y así hasta donde
alcance la memoria.
¿Y tus hermanos y
primos y tíos y sobrinos? Bueno, pues ellos son hojitas que salen de las
ramas principales (ramas-papás, ramas-abuelos, ramas-bisabuelos) de tu
árbol y tendrán, también, sus propios árboles que serán de una forma
distinta de la del tuyo.
Todos tenemos
árboles genealógicos grandes y frondosos que han tardado muchos años en
crecer y que seguirán extendiéndose con el tiempo, por eso si queremos
saber cuál es la forma de tu árbol debes buscar en los recuerdos de tus
papás, abuelos, tíos y amigos de la familia.